Principios de Agosto, 9 y pico de la noche. Siempre hay alguien en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, pero ver gente alrededor alrededor de algo en el suelo siempre llama la atención… Allá que voy: son unas botas. Alguien las ha dejado allí abandonadas después de haber finalizado el Camino de Santiago.
Hasta aquí todo más o menos norma: durante el camino es habitual ver calzado abandonado en diferentes puntos kilométricos; unos porque se han cargado sus botas o sus bambas, y otros porque ya las traían para dejarlas ‘de recuerdo’ en el Camino. Pero éstas están relativamente bien. Usadas, sí, pero relativamente bien conservadas.
Cuando la gente se cansa de ver las botas toca mi turno. La idea que tengo es hacer un primer plano de las botas con la Catedral de fondo. En esas estoy cuando veo algo blanco dentro de la caña de una de las botas; es un papel. Lo cojo y leo lo que pone:
“Estas son las botas que me han llevado por el camino de mi vida”.
Al final hice un montón de fotos hasta conseguir 4 o 5 que quedaron como yo quería, etc… pero lo que de verdad se ha quedado en mi cabeza es imaginarme la escena del peregrino entrando en la plaza, llegando al final de su camino; pararse a escribir esas letras y dejar allí una parte de su vida. Y no lo digo por las botas.
Espero que te guste. Feliz finde!





























